sábado, 28 de agosto de 2010

Croacia. Dia 3.

Nos levantamos tarde y pedimos en el bar del barrio un café y un par de bollos mientras que el personal esta echando la cañita de las 12, evidentemente la camarera nos puso una cara... se podia leer en su mirada y en perfecto castellano "¿Qué me estais pidiendo?". Ni que decir tiene que no insistimos y decidimos ir al centro a ver lo que nos faltaba. Por el camino nos encontramos un bar donde nos echamos el café y unos bollitos que compramos en una panaderia cercana.

Las calles estan frecuentadas por guiris holandeses, italianos, alemanes, suizos, austriacos, eslovenos, algún francés, eslovaco… y algún español pidiendo café con bollos a las 12.


El susodicho bar (IBIS), donde echamos un café con leche y decidimos que a Erni le llamaremos de aquí en adelante Ernesto Melo, es el clásico bar de los que yo llamo “de Lunes a Viernes”, donde te puedes encontrar a los clásicos mariachis de turno, el perdedor que va a que la camarera le regale sus oidos o los currelas que hacen un break en el camino, pero poco guiri, asi que fuimos el centro de atención de la camarera y del lugareño que paró un instante de cortejar a la joven. La camarera nos agasajó con música que podría ser perfectamente los chichos croatas, cambiando a música con estilo turco. El galán dejó la barra para acercarse a nosotros y de forma amable, nos preguntó de donde éramos porque no conseguia sacar nuestro acento italiano. Normal, mezclabamos las cuatro palabras que sabemos en italiano con el español.

Callejeando llegamos a la fortaleza, no tiene mucho de especial. Situada en la parte más alta de la ciudad, su punto fuerte son las vistas que tiene donde se puede ver el puerto, el casco antiguo, la parte más nueva, al fondo las montañas que rodean la ciudad y como no, el coliseo romano. La fortaleza tiene un foso que rodea la parte frontal, el resto es una pared contínua aprovechando la colina, es de planta cuadrada y cada esquina tiene forma cuadrada sobresaliendo del resto. Una vez dentro se accede a la parte superior por medio de rampas, en una de las esquinas hay una pequeña torre circular que más bien parece un faro en pequeño, con escalera de caracol incluida, siendo lo más alto de la fortaleza aunque no más de cinco metros de altura.

Desde ahí, decidimos ir hacia Plitvice, utilizamos la autopista y por el camino me da la sensación de que a pesar de haber sido un pais del bloque comunista del este y habiendo pasado una guerra reciente, está más desarrollado de lo que me esperaba, autopistas nuevas, con muchos viaductos para salvar los valles con los que nos cruzamos, que nos da una idea de que se ha invertido bastante dinero en infraestructuras. Las demás carreteras con buen firme, sin baches y bien acondicionadas. Al dejar la autopista y camino de nuestro lugar de recogimiento, nos adentramos en el interior del pais, con poblaciones pequeñas y casas de campo a lo largo del camino. También se pueden ver casas abandonas que fueron objetivo de la guerra y otras más nuevas con la sospecha de que los que las habitan pudieron haber perdido la que tenian, ya que tienen lo básico, cuatro paredes, techo y ventanas, donde aún se ven los ladrillos, como si darles una capa de cemento en las paredes y una mano de pintura fuera un extra al que el presupuesto lo considera un lujo o símplemente imposible de afrontar.

Llegamos al pueblo donde nos alojaremos, sitio pequeño pero conocedor de que estamos cerca del Parque Natural porque está lleno de casas que alquilan habitaciones. Sitio barato, el más barato desde que llegamos (42€), más bonito y en mejores condiciones. Al llegar nos recibe la sobrina del dueño, el señor Kovacivic, la chica (Boba, se llamaba así) es bastante agradable y maneja un buen inglés, también sabe alguna palabra en español gracias a que las telenovelas venezolanas no se traducen por esos paises.

La casa es la típica de campo por esas tierras, con patio detrás, dos plantas con desván y sótano, en la primera está la cocina, comedor, baño y alguna habitación para los dueños dejando la segunda para los huéspedes. Nuestra habitación tiene baño incluido, aunque hay otro en el pasillo. Fuimos a cenar a las 10 a un restaurante de carretera cercano en el que nos hicieron el favor de dar de comer porque cerraban en breve. Un par de lasañas (bastante buenas y bien de precio) y a dormir. Mañana toca ver los lagos de Plitvice, uno de los platos fuertes del viaje, nos hablan maravillas, veremos si es como lo pintan o nos decepciona. Mañana os lo cuento.

jueves, 26 de agosto de 2010

Croacia. Dia 2

Después de una duchita que nos ha venido mejor que bien, hemos cambiado dinero en el banco (7.17 kunas=1€) y nos hemos dado el capricho de tomar un cafelito y un croisant cada uno en un cafe de moda y garito de noche junto al puerto por 6€ en total.
Damos una vuelta por el casco antiguo, pateado la noche anterior vacias de gente, con las terrazas colocadas y preparadas para el dia siguiente y con una luz tenue amarillenta que le daba un aroma a las casas y adoquines de piedra de regreso a tiempos medievales. Por el dia esta lleno de turistas pero sin agobios.
El pueblo es el típico pesquero al que tambien ha hecho hueco al turismo, donde en el puerto se pueden ver una mezcla de barcos pesqueros, veleros y yates. Un casco antiguo inalterable en siglos y unos metros más alejado, casas donde los lugareños alquilan habitaciones en plan "Bed & Breakfast" y bien oganizado.
Salimos por la tarde dirección Pula, llegando sobre las 6 al anfiteatro romano, usado tambien como circo romano, bien conservado aunque con la huella de haber servido como cantera para edificar las casa de los lugareños durante siglos. Aún así, esta en muy buenas condiciones.



Al volver al coche, una señora en italiano nos pregunta si necesitamos habitación para dormir. Sergi queria aceptar a la primera para quitarnos el engorro de buscar, pero la decimos a la gentil señora que nos vamos a tomar un tiempo para pensarlo. al final, fuera del casco antiguo y más cerca de la playa encontramos un "soba" con vistas al puerto de la zona más turística. Esta vez nos sale más económico, vamos aprendiendo, 45€.



Habiendo resuelto el alojamiento nos vamos al centro. La ciudad es grande y ofrece junto al arco del triunfo un concierto de música tradicional croata en una plaza llena de terrazas.



Nosotros elegimos la de un bar que esta en la tercera y última planta de un centro comercial, desde la que se ve una buena panorámica de la plaza. Al llegar a la plaza vimos como salian camareros de un banco, sí, de los que dan (poco) y piden (mucho) dinero, pero luego nos dimos cuenta que en realidad era sólo la planta baja del centro comercial y los camareros venian del bar que estaba arriba por una escalera.



Alrededor de media noche, el centro pierde vida y gana el lujo de pasear en silencio por esas calles de piedra y edificios con estilo veneciano y alcanzar la plaza del ayuntamiento rodeado de grandes terrazas y ambiente relajado. No pudimos aprovechar la subida a la fortaleza que queda pendiente para mañana. Con esto finiquitamos la salida nocturna que ya empezaba a hacer fresquito y estabamos reventados.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Croacia. Dia 1

Hace tiempo que no retomo mi blog. Éste donde voy dejando pensamientos, vivencias y curiosidades varias, que van apareciendo en mi camino y formando parte del viaje y quizás modelando el parecer.
Dejemos la parte filosofal y empecemos con el viaje a Croacia. Ya el año pasado fue un proyecto que no se pudo llevar a cabo por razones varias y que hicieron, que este año, se tomase casi como un desafio, pero para mi compadre Sergi, a sido un viaje que no ha podido completar ya que 4 dias antes de empezar, recibió una oferta irrechazable que le dejaba con la opción de disfrutar sólo de la primera semana.
Todo empezó un domingo 25 de Julio. Sergi ya habia llegado la noche anterior. Mientras le espero en el aeropuerto (retrasado por una testigo de Jehová alemana en el hotel), aprovecho para leer el manual de la cámara de fotos. Siempre se aprende algo nuevo y esto me sirve de curso acelerado para sacar el mayor partido al juguete.
Después de que nos cambien el Smart al que no se le abria el maletero, nos dan un Panda nuevo, sólo 1070 Km. No creo que vuelva en las mismas condiciones. Mejor, porque en el Smart no habrián entrado las maletas de Sergi.
Camino de Triestre, la radio nos da una extensa actualización del gran premio de Alemania de F1 entre canción y canción. El italiano de los Manolo Lama de la radio italiana es entendible y las vueltas donde la rutina permitiria ir a picar algo a la nevera, son narradas con la misma emoción como si fuera la salida. Nos tenian en ascuas cuando ponian la música y eso que no habia pasado nada, ningún adelantamiento, ninguna entrada en boxes,... nada de nada. Llegamos a triestre para ver el final mientras nos deleitamos con un helado, después encontramos un restaurante que se dignó a darnos de comer a las 4 de la tarde. Eso tuvo un precio. 36€ por 2 cervezas, pez espada, unos calamares rebozados, una lasaña fria y... la sonrisa de la matriarca "chispada" diciendonos que la cocina estaba abierta mezclando en la misma frase varios idiomas.

Triestre


Nos dió tiempo para callejear un poco antes de que la lluvia nos recordara que había que partir hacia Croacia. Por el camino nos encontramos a unos españoles con la bandera de España ocupando el cristal del maletero. En el peaje respondieron al grito de guerra lanzado desde nuestro coche "vamos campeones!!!", con la pitada clásica cuando se gana. ¿Nos durará la tonteria 4 años?
Siguiendo la recomendación de Lukas, evitamos la autopista en Eslovenia, por la que hay que pagar una pegatina de 30€ por 10 km que tiene la pista. Asi que seguimos las carreteras "amarillas"... hasta la frontera donde nos paró un guardia esloveno diciendo con un mix anglo-italiano que no era posible pasar a Croacia sin ciertos papeles. Que ese paso era para gente local. Sorprendidos tuvimos que dar media vuelta con la sensación de que el fenómeno habría atrancado la barrera y por no quedar mal puso esa excusa.

Al final llegamos a Porec, casi a las 10 de la noche. dejamos el coche en el puerto y nos pusimos a buscar habitación. No nos costó mucho pero tuvimos que pagar su precio (otra vez) por llegar a las mil. 70€ por una noche. Era un apartamento para 3, con baño, cocina, nevera y mil canales de TV donde los árabes, eran la estrella. Cenamos buen pescado bien de precio, un whiskito y a dormir. Porec es como Mallorca pero en pequeñito. Aqui se habla inglés, alemán y sobre todo, italiano fluido, ya que a lo largo de la historia tuvieron mucha influencia los venecianos... y Mussolini, entre otros.

Porec.