jueves, 26 de agosto de 2010

Croacia. Dia 2

Después de una duchita que nos ha venido mejor que bien, hemos cambiado dinero en el banco (7.17 kunas=1€) y nos hemos dado el capricho de tomar un cafelito y un croisant cada uno en un cafe de moda y garito de noche junto al puerto por 6€ en total.
Damos una vuelta por el casco antiguo, pateado la noche anterior vacias de gente, con las terrazas colocadas y preparadas para el dia siguiente y con una luz tenue amarillenta que le daba un aroma a las casas y adoquines de piedra de regreso a tiempos medievales. Por el dia esta lleno de turistas pero sin agobios.
El pueblo es el típico pesquero al que tambien ha hecho hueco al turismo, donde en el puerto se pueden ver una mezcla de barcos pesqueros, veleros y yates. Un casco antiguo inalterable en siglos y unos metros más alejado, casas donde los lugareños alquilan habitaciones en plan "Bed & Breakfast" y bien oganizado.
Salimos por la tarde dirección Pula, llegando sobre las 6 al anfiteatro romano, usado tambien como circo romano, bien conservado aunque con la huella de haber servido como cantera para edificar las casa de los lugareños durante siglos. Aún así, esta en muy buenas condiciones.



Al volver al coche, una señora en italiano nos pregunta si necesitamos habitación para dormir. Sergi queria aceptar a la primera para quitarnos el engorro de buscar, pero la decimos a la gentil señora que nos vamos a tomar un tiempo para pensarlo. al final, fuera del casco antiguo y más cerca de la playa encontramos un "soba" con vistas al puerto de la zona más turística. Esta vez nos sale más económico, vamos aprendiendo, 45€.



Habiendo resuelto el alojamiento nos vamos al centro. La ciudad es grande y ofrece junto al arco del triunfo un concierto de música tradicional croata en una plaza llena de terrazas.



Nosotros elegimos la de un bar que esta en la tercera y última planta de un centro comercial, desde la que se ve una buena panorámica de la plaza. Al llegar a la plaza vimos como salian camareros de un banco, sí, de los que dan (poco) y piden (mucho) dinero, pero luego nos dimos cuenta que en realidad era sólo la planta baja del centro comercial y los camareros venian del bar que estaba arriba por una escalera.



Alrededor de media noche, el centro pierde vida y gana el lujo de pasear en silencio por esas calles de piedra y edificios con estilo veneciano y alcanzar la plaza del ayuntamiento rodeado de grandes terrazas y ambiente relajado. No pudimos aprovechar la subida a la fortaleza que queda pendiente para mañana. Con esto finiquitamos la salida nocturna que ya empezaba a hacer fresquito y estabamos reventados.

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